
Burbujitas de esperanza es lo que necesito, y ahora no para mi precisamente.
Y aquí si no de esperanza al menos las encuentro de ánimo, de ilusión, de solidaridad...
Si llevo esta temporada tan desconectada, con tan poco tiempo y pocas ganas de comunicación, uno de los grandes motivos es mi trabajo. No sólo por estar trabajando, sino por el tipo de trabajo en el que estoy.
Estoy en un programa municipal de incorporación sociolaboral para personas en teoría más desfavorecidas. Y la realidad es que con esta situación actual con la crisis, y todo lo que ya sabemos, se están produciendo auténticas situaciones muy dramáticas en muchos hogares, en muchas personas, y no sólamente en las desfavorecidas de toda la vida, sino que hay nuevos usuarios recurriendo a los servicios sociales exclusivamente a causa de la crisis.
Llevo meses en los que la situación se ve cómo empeora por momentos, las solicitudes de ayudas sociales están triplicando su número, se tarda más del doble en concederlas por este aumento, y hay tantas familias que dependen de ellas que están generándose problemas muy serios.
Cada día veo desesperación, dolor, verguenza en los ojos de muchas personas y me miran con la esperanza de que mis compañeros, yo, quien sea podamos solucionarles algo. Y podemos hacer tan poco, no somos una agencia de colocación, no tenemos bolsa de trabajo, apoyamos, orientamos, preparamos a las personas en la búsqueda de empleo...pero en estos momentos ya ni sabemos qué hacer.
Tal vez en mi caso estoy más afectada porque es un sector de población con el que he trabajado desde otros ámbitos y no en esta situación tan extema, y no estoy acostumbrada.
Pero ver cómo empieza a haber riesgos de desahucio, como estos se van a ejecutar, personas perdiendo su piso en propiedad, otras no pudiendo ir a un comedor social que cuesta 50céntimo de euro porque no los tienen en ese momento...y tantas y tantas historias diarias de muy difícil situación...
Creo que en buena parte estoy rara por todo esto, en otros momentos de mi vida laboral, con trabajos también con personas en dificultad, he sabido distanciarme emocionalemente, necesario para sobrevivir en mi profesión, pero ahora me está costando y mucho.
Y esta es una pequeña explicación de mi situación, del porqué de mis silencios, en los que ya no sé ni que decir, casi ni qué sentir.
Al que haya aguantado todo este rollo hasta aquí muchas gracias, necesitaba sacar de alguna manera este nudo que tengo en el estómago, que aunque no se deshaga, se aligera.