Paso a paso, día a día...
Es como ascender en el camino que nos conduce desde donde venimos, hasta donde no sabemos cuándo llegaremos.
Cada escalera tallada es un sueño, una opción tomada, la elección de un destino.
Unas veces regada en sonrisas de emperanza, y otras, y no pocas, con lágrimas de frustración, de infinita tristeza.
Escalamos, ascendemos cada día esa montaña vital, tallando en nuestra alma tantas escaleras como vivencias, experiencias, y un poquito de destino juguetón.
Y seguimos ascendiendo, pese a los descansos en los repechos, aunque tantas veces falte el aire, pese a no saber hasta dónde ni cuánto nos llevará...
Cada ser imprime a sus escaleras su forma, tortuosas, lineales, empinadas...
Más todos subimos, incluso aquellos que bajan algunas de golpe, tras un resbalón.